Sobre el tema de la Unidad de las izquierdas.

Por Yovany Feliz

El autor es abogado,dirigente social y militante de la izquierda dominicana

El tema es recurrente y la discusión se pone más a la orden del día cuando se acerca el escrutinio público que termina en la elección de los liderazgos políticos en las distintas instancias de elección popular.

El debate en si es correcto y las posiciones que se plantean son legítima.

Sin embargo, no se asume la discusión de la realidad verificable, es decir, la experiencia y las lecciones que aporta cada proceso.

Esto significa que hay que entrar en la discusión de fondo, es interpelar la realidad concreta, examinar cada problema y extraer conclusiones, si ese proceso no se agota, terminamos en el circulo vicioso mientras la vida nos pasa la factura, pues el tiempo pasa y no retorna.

Se entiende que la Unidad es necesaria,si, ahora bien cuáles son los caminos que conducen a ella.

Hablemos sobre la táctica política, hablemos sobre la política de alianzas, hablemos sobre la plataformas y propuestas políticas.

Si queremos construir una relación de unidad, no debemos simular lo contrario y dejar la gente esperando cuando la decisión caminar juntos ya había sido tomada, porque además, la Unidad debe trabajarse en un clima de confianza.

El contexto actual, en que la crisis del modelo societario del capital va redefiniendo nuevos posicionamientos para profundizar la acumulación de riquezas en pocas manos mientras los sectores medios son empujados hacia una proletarización más acentuada y los más pobres sufren las secuelas de la precarización de sus condiciones materiales y espirituales de existencia, urge más que nunca avanzar y construir alternativas.

El contexto dominicano vemos aún la reciedumbre de los partidos políticos tradicionales conjuntamente con los viejos y nuevos liderazgos.

Lo contradictorio del caso, es que esto ocurre en un escenario de dificultades para la vida de la gente, sin embargo, el predominio de esas fuerzas políticas no merma significativamente.

La realidad internacional y nuestra formación social dependiente de las decisiones que se toman en el Departamento de Estado.

El peso y tamaño de nuestra economía, subordinada a la gestión parasitaria de la economía de servicio, carente de una base productiva.

Su comercio exterior comprometido en más de un 75 por ciento al hegemon del norte, lo cual nos traza la línea de que papel juega el país en la división internacional del trabajo.

Entonces oportuno es que las fuerzas políticas de izquierdas, progresistas y populares definan iniciativas dirigidas a consistar el entusiasmos y motivación en los sectores golpeados y afectados por la crisis.

En la situación actual, hay que articular una estrategia de acumulación de fuerzas, que entiendo hay que priorizar el espacio local o territorial.

El Municipio como base operativa y promover el liderazgo local en los ayuntamientos, se trata de crear un colchón social en los territorios, no se trata de única y exclusivamente de la organización comunitaria que conocemos, si debe jugar un rol específico en las luchas sociales, pero, se debe tener la capacidad de articular un sujeto social que pone la política al mando y aspira a acceder a los ayuntamientos para desde allí acumular fuerzas, echar músculos y conciencia democrática y progresista.

Cada ayuntamiento es un espacio para sembrar ese nuevo poder de la gente.

El movimiento espontáneo siempre será necesario, pero, insuficiente, hay que impulsar las tareas políticas en el municipio, echar raíces en el territorio con una visión de cambio real.

La agenda debe asumir la tarea de la contracultura del poder del pueblo, una batalla pendiente, que debe librarse todos los días, recatar la memoria históricas, no como una mera relación de hechos y circunstancias petrificadas, si no como un activo necesario para forjar conciencia colectivas.

Vamos arriba pues, el tiempo apremia.

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