Hoy, en el Día Nacional de la Juventud que honra a Don Bosco, recordamos su legado de dedicación a las niñeces más vulnerables. Un legado que nos inspira a trabajar no desde la caridad, sino desde la justicia y la comunidad.

Junto a La Tertulia Feminista SUR y la Fundación Jóvenes Barahoneros con Liderazgo (JOBAL), estuvimos en el barrio Palmarito, sub-barrio Los Guandules, compartiendo risas y entregando juguetes a niñas y niños de esta querida barriada.
Fue un recordatorio poderoso: la alegría en sus ojos, el juego libre y compartido, no son detalles menores. Son actos políticos. Son la semilla de un mundo donde la dignidad se construye desde la infancia, donde el cuidado es colectivo y donde el derecho a soñar y jugar no le es robado a ninguna niña, a ningún niño.

Reafirmamos que un feminismo descolonial es aquel que lucha por las condiciones materiales para que todas las infancias, especialmente las más empobrecidas, puedan vivir plenamente. Que no se les robe la magia, ni la ternura, ni el espacio seguro para crecer.
Porque la felicidad no es un lujo para unos pocos. Es un horizonte común. Merecemos comunidades que protejan, que abracen y que celebren a sus niñeces. ¡Sigamos tejiendo esa red de amor y justicia!
